Nuevos paradígmas y política: El poder de la complementariedad.


Trabajo presentado en el Primer Congreso Argentino de Psicología Política (nov. 2000);
publicado en el libro Psicología Política Argentina.



Desde la lucha por el poder, hacia el poder de la complementariedad.


Introducción.

A pesar de las diferencias partidarias e ideológicas, generalmente en política se coincide al utilizarse el mismo discurso para describir el tipo de relación que se entabla con los problemas. Cotidianamente se habla de “combatir el desempleo”, “derrotar la corrupción”, “luchar contra la pobreza”, “ganarle a la crisis”, “eliminar la evasión”, etc. Como una manifestación de fuerza, potencia y coraje, se utiliza un vocabulario en el que la palabra “vencer” aparece como una formula maestra capaz de transformar a todo aquello con lo que se esta en desacuerdo.

La forma en que se expresan los políticos no les es exclusiva. Por ejemplo, en el campo de la salud también se habla de “luchar contra el cáncer”, “derrotar al SIDA”, “combatir el estrés”, etc. El referirse a la vida como a una lucha y a cada logro como si fuera el resultado de una batalla, es algo común en múltiples espacios socio-culturales.

El hecho de convivir conversando un idioma en el que vencer y resolver parecen ser sinónimos, hace que los problemas sean entendidos y tratados como obstáculos a ser eliminados.

Como a las palabras no se las lleva el viento, es en lo cotidiano individual y comunal que se va configurando una realidad habitada por vencedores/dominadores y vencidos/dominados.

Cuando en política se habla de “luchar por el poder”, ese decir adquiere legitimidad en una cosmovisión que privilegia las jerarquías de dominación establecidas a través de relaciones de lucha entre vencedores y vencidos.

Una cosmovisión es un hecho dinámico que varía históricamente y que refleja el nivel de conciencia de cada época. Veremos entonces que la “lucha por el poder” es la manifestación de un momento evolutivo de la conciencia humana y expresión de un paradigma específico.




Pautas de la evolución.

Nuestra actual conciencia humana adquiere un sentido más amplio cuando es contextualizada dentro de la evolución que viene desplegándose desde hace 15.000 millones de años.

Comenzare rastreando apenas algunas huellas del tiempo partiendo desde el Big Bang. Pero para facilitar una representación a escala humana de cantidades de tiempo astronómicas, propongo la siguiente metáfora: Imaginemos que el tiempo transcurrido desde la Explosión Primordial hasta la actualidad es reducido a los siete días de una semana. En el transcurso de esta semana cósmica, encontramos que el Big Bang sucede en el 1er. día. En el 5to.día, se forma el Sol y la Tierra. La vida emerge antes de que concluya el 6to. día. En los últimos 4 minutos del 7mo. día, aparecen los primeros Homínidos. En los 2 minutos restantes comienza a desarrollarse el cerebro humano, y alcanza su fisiología actual en los 10 segundos finales del 7mo. día. ¡Apenas 10 segundos de conciencia para el intento humano de aprender a organizarnos y conducirnos creativamente en coherencia con lo que viene aconteciendo durante siete días!

Los cambios que fueron sucediéndose durante la semana cósmica, ofrecen indicios para entender a la evolución como un proceso de autotrascendencia cuya ley es la unidad por integración; siempre se conserva la unidad funcional, gracias a la integración que coordina en una unidad más elevada, actividades cada vez más numerosas y complejas.

Cada paso evolutivo va más allá de sus predecesores, pero integra al estadio anterior y le agrega componentes insólitamente nuevos. Así es que las primeras formas vivas (plantas) superan a la materia inerte y a los minerales, pero las incluyen en su propia constitución. De igual manera, los animales superaron a las formas de vida vegetal, pero incluyeron a la vida en su constitución. La especie humana también hizo lo mismo al superar a los animales, sin que por esto haya dejado de conservar algunas de sus características. Los humanos incluimos y trascendemos, por implicación, a todos los estadios evolutivos anteriores.

Donde quiera que miremos veremos holones, o sea que encontraremos totalidades enlazadas entre sí formando parte de totalidades mayores, las que a su vez, también están integrándose y enlazándose mutuamente formando a otras totalidades superiores.

En el discurrir del tiempo, las totalidades de hoy, serán las partes de las totalidades del mañana...

Dado que la materia prima que nos constituye es la misma que viene evolucionando en el Universo desde hace 15.000 millones de años, es que en el despliegue de nuestra conciencia también se halla presente el mismo impulso hacia la unificación a través de la integración de todas las partes. Dicho impulso se manifiesta en secuencias sucesivas tendientes a producir totalidades cada vez más elevadas, inclusivas y organizadas.

Abreviadamente pueden diferenciarse tres grandes momentos de este extraordinario proceso evolutivo: No-conciencia, Conciencia de sí y Conciencia de parte. Cada una de estas etapas o fulcros nos brinda una visión del mundo diferente. Como veremos seguidamente, el transitar cada uno de esos momentos equivale a verdaderos cambios de paradigmas en los que cambia la sensación de identidad, las necesidades del yo, la mirada sobre los demás y la actitud ante la vida.


No-conciencia.

Era en la aurora de la especie humana, cuando el ego del incipiente hombre y el mundo que lo circundaba, permanecían indiferenciados, fundidos y confundidos.

Se trataba de una etapa pre-personal en la que su ego era el mundo y todo el mundo era su ego. No podía diferenciar a la parte del todo, ni distinguir entre la experiencia interna y el mundo externo. El sí mimo no era experimentado como una entidad independiente y se carecía de autoconciencia.

Si bien los primeros protohumanos habían comenzado a trascender los estadios evolutivos anteriores (materia, vida vegetal y animal), todavía estaban inertes al poder y gobierno de estos estadios; aún no disponían de ningún atisbo de voluntad.


Conciencia de sí.

En la medida que la especie humana fue trascendiendo los estadios anteriores de la evolución y emergiendo del estado de No-conciencia, es que también fue despertando a una existencia independiente.

Al tiempo que va aprendiendo a diferenciar mundo interno de mundo externo y a la parte del Todo, es que también va adquiriendo la capacidad de decir “yo soy”. Es el origen de la conciencia de sí y el nacimiento de la persona.

A partir de este estadio ira desarrollándose una conducta deliberada, la cual querrá experimentarse en todas sus posibilidades para liberarse del poder de los estadíos evolutivos que lo anteceden y comenzar a gobernarse “autónomamente”.

En la evolución, cada paso aporta nuevas posibilidades que permiten trascender a las limitaciones de la fase anterior, pero cada paso también introduce nuevas imposibilidades que le son propias.

Gracias a la Conciencia de sí, fue posible que la fusión con el mundo se disolviera y que comenzaran a hacerse distinguibles las diferencias. Pero esta nueva capacidad también introdujo nuevos problemas derivados de la imposibilidad intrínseca que tiene la Conciencia de sí para acceder a aquello que re-liga a las partes con el Todo.

Debido a la incapacidad de este estadio para integrar a las diferencias demarcadas en una Unidad que las incluya y trascienda, es que, del límite entre las partes, únicamente se percibió su facultad de separar. Es como si la frontera (límite) entre dos países únicamente tuviese la función de separarlos.

Al confundirse la capacidad de diferenciar con la de separar, el universo quedó fragmentado en dualidades (mundo interno - mundo externo, yo - él, nosotros - ellos, sujeto - objeto, etc.) y se pensó que cada una de estas diferentes partes eran esencialmente aisladas, opuestas y antagónicas. A modo de metáfora, ésta situación es comparable a un organismo cuyas células adquieren Conciencia de sí pero, al ignorar que cada una es parte del mismo cuerpo, entonces pelean unas contra otras para por ejemplo obtener mayor oxigeno para sí mismas; consecuentemente celebran su victoria cada vez que vencen a otras células en su lucha por el oxigeno.

Cuando desde la Conciencia de sí se dice “yo soy”, sé esta afincando la propia identidad en un ego que también aparece fragmentado y aislado del resto. Esta situación genera una sensación de pequeñez desde la cual resultan peligrosas las diferencias. Si no encuentro nada que me re-una con el otro diferente, y si estoy convencido de que este otro es en esencia opuesto y antagónico a mí, es lógico entonces ver en él a un enemigo que amenaza mi propia identidad. Entonces, desde una actitud cosmocéntrica, el ego fragmentado intenta autoexpandirse y aumentar al máximo su área de influencia. Para tener el poder suficiente que le permita adecuar el medio a sus propios objetivos, busca neutralizar o eliminar el poder antagónico del otro diferente. Cuando cada ego fragmentado hace lo mismo (ya sea individualmente o agrupándose junto a otros que considera del mismo lado por el hecho de compartir iguales preferencias), es que se crea un clima de batalla propicio para la lucha por el poder y para que se instituyan jerarquías de dominación entre vencedores y vencidos.


Conciencia de parte.

La Conciencia de sí es un eslabón necesario que introdujo aportes imprescindibles para la evolución. Pero recién últimamente (tras ensayo y error) estamos comenzando a darnos cuenta que la propia incapacidad para integrar las partes en la Unidad genera problemas que son imposibles de solucionar con respuestas procedentes del mismo nivel de conciencia que las creo.
El hecho de que colectivamente estemos viviendo el inicio de la transición desde la Conciencia de sí hacia la Conciencia de parte, hace difícil describir las cualidades del paso evolutivo venidero. No obstante, a través de la experiencia relatada por místicos-sabios de todos los tiempos, disponemos de una descripción de la Conciencia de parte que coincide con lo revelado desde el núcleo esotérico del hinduismo, del budismo, del taoísmo, del sufismo y del cristianismo. Por suponer que el estado de conciencia al que accedieron estos místicos-sabios representa una etapa superior del desarrollo de la humanidad, es que me remitiré a sus detallados relatos para aproximarnos a las características de la Conciencia de parte.

Conforme a lo ante dicho, encontramos que cuanto más evoluciona la conciencia, más se expanden los límites del fragmentado ego personal, y más cerca se esta de re-encontrar la Unidad. Se trata de una etapa transpersonal en la que la conciencia salta a una dimensión capaz de trascender el dualismo propio de la conciencia de sí (mundo interno - mundo externo, yo - él, nosotros - ellos, sujeto - objeto, etc.) Se sigue distinguiendo las diferencias que dan singularidad a cada una de las partes, pero dejan de estar fragmentadas entre sí, porque ahora se sabe que el límite entre ellas también tiene la facultad de unirlas. Retomando el ejemplo de los dos países, ahora se sabe que la misma frontera (límite) no solo los separa, sino que también los une.

Al conocerse el enlace que re-une a cada parte, se adquiere la capacidad de distinguir lo diferente y lo común entre cada una de ellas. Parte y Todo ya no están fragmentados, porque (sin aniquilar las diferencias) se aprendió a integrar a las partes en una Unidad organizacional que las incluye y trasciende.

Cuando desde éste nivel de conciencia se dice "yo soy", se lo dice sabiéndose que uno es específico, diferente y único; pero simultáneamente, al conectarse con la trama de la cual sé esta hecho, también existe la autopercepción de que uno es también un particular producto generado por esa trama que lo incluye y trasciende.

En la metáfora del organismo, la conciencia de parte equivale al momento en que cada célula descubre que cada una es parte de un mismo cuerpo. Por lo tanto descubre que cuando vencía a las otras células, todo el cuerpo se deterioraba y que consecuentemente terminaba dañándose ella misma. Se desvanece entonces la ilusión de victoria que tenia cada vez que resultaba vencedora en la lucha contra diferentes partes del mismo cuerpo.

Lo que desde la Conciencia de sí era entendido como puramente diferente, aislado y esencialmente antagónico, ahora es experimentado como una de las diferentes formas de manifestarse la Unidad. Por la sabiduría que alcanzó el ego, es que ahora puede conocer el lugar que ocupa en la totalidad del conjunto y establecer relaciones armónicas con las diferentes partes. Es consciente que cada una de las partes son esencialmente complementarias entre sí, y que el bienestar de una esta íntimamente ligado al bienestar de las otras.

Encontrar aquello a través de lo cual uno queda re-unido con el otro diferente, significa experimentar la sensación de comunión con la Totalidad. Al reconocerse como parte del conjunto y uno con él, cesa el movimiento de autoexpanción característico del ego fragmentado y resulta innecesaria la lucha por el poder.

Para seguir nuestra humana evolución y para continuar aprendiendo a organizarnos y conducirnos creativamente en la misma dirección que lo viene haciendo desde hace 15.000 millones de años el Universo, la tarea ya no consiste en neutralizar o eliminar el poder del otro diferente, sino en descubrir el poder que es fruto de la complementariedad entre diferentes.


Los niveles de conciencia y sus paradigmas.

Cada nivel evolutivo de conciencia se manifiesta también a través de determinados paradigmas.
El estadio de Conciencia de sí corresponde a la revolución filosófica y científica del siglo XVII que dio origen a la ciencia clásica y a la tecnología derivada de ella. Me estoy refiriendo al paradigma Newtoniano-Cartesiano desde el cual se conceptualizo una realidad en la que la materia constituía la base de toda existencia. Este era un mundo material formado por bloques aislados de partículas impenetrables. Se pensaba que estas partículas, como efecto de las fuerzas de atracción y repulsión, rebotaban por el espacio y chocaban unas contra otras como si fueran bolas de billar.

Era una visión mecanicista en la que toda vida era representada como una pieza de relojería. Cada parte de ese mecanismo era rígido, separado, predecible e intercambiable.

La fisura entre lo mental y lo físico favoreció la separación entre lo humano y lo natural; la naturaleza era vista como otra fuerza que debía ser reprimida, sometida y obligada a servir.

En la física newtoniana existe solamente una realidad en cada unidad de tiempo. Se acentúa el dualismo entre una y otra opción; solo puede haber una verdad, una mejor línea de acción. No puede aceptarse matices, paradojas, multiplicidad, diferencias, ni pluralidad.

Desde sus inicios, hasta nuestros días, este paradigma modeló la percepción de la realidad de casi todo pensador influyente. Cada vez que alguna disciplina necesitaba una base científica para sus teorías, recurría a los conceptos básicos de la física newtoniana.

Los pensadores políticos de la época, comparaban por ejemplo la interacción de los átomos en colisión con la conducta y las interacciones de los individuos dentro de la sociedad. Según ellos, era la ciega persecución de los intereses individuales la que inevitablemente los llevaba a la confrontación entre sí y a la lucha de todos los hombres contra todos los hombres.

Cuando en política se habla de luchar por el poder, se lo hace preponderantemente desde el nivel de Conciencia de sí. Con nula o escasa Conciencia de parte los múltiples aspectos de la vida (juego, cooperación, lucha, compasión, competencia, amor, creatividad, sabiduría, etc.) quedan reducidos únicamente a la competencia y la lucha entre partes fragmentadas.

Así como vimos que la Conciencia de sí fue un eslabón imprescindible en la evolución de la conciencia, también el paradigma Newtoniano-Cartesiano fue un paso necesario y útil en muchos sentidos. Hizo posible el avance científico, tecnológico e industrial; también posibilitó la autoafirmación individual y fue intelectualmente compatible con el florecimiento de la democracia occidental. Pero su reducida visión trajo aparejado un exceso de la tendencia autoafirmante que se manifiesta en la búsqueda ilimitada de poder, control, dominación y exigencia de sumisión de los demás por la fuerza. Es por esto que la violación a mujeres, a grupos minoritarios, a naciones marginadas y hasta a la tierra misma, se convirtió en uno de los comunes denominadores del mundo globalizado.

Pero como el cosmos es energéticamente dinámico y activo, la conciencia de parte comenzó a manifestarse también en la manera de entender la realidad. Así ocurrió que en el siglo XX, a partir de Albert Einsten, los cimientos de la ciencia clásica comenzaron a vacilar.

Se puso de manifiesto las limitaciones de la visión mecanicista del mundo y se acoto su campo de aplicación y utilidad. Se fue llegando a una visión orgánica, holística y ecológica del mundo muy similar a la de los místicos de todas las épocas y tradiciones.

Es a partir de este incipiente paradigma que el universo deja de ser una máquina compuesta por partes separadas, para comenzar a emerger como una Unidad indivisible y armónica en la cual la conciencia del observador humano es un elemento esencial. Se comprueba que las diferentes partes distinguibles son manifestaciones de una misma Unidad y que entre todas ellas conforman una red de relaciones dinámicas que solo puede comprendérselas como modelos de un proceso cósmico más amplio.

Esta nueva visión integradora de la vida no avala a la lucha contra lo diferente, porque aprendió a reconocer la legitimidad, la necesariedad y la complementariedad entre cada una de las partes; en cambio, hace hincapié en un pensamiento capaz de re-ligar a cada una de las diferentes manifestaciones de la Unidad hasta poder vislumbrar simultáneamente a la Diversidad en la Unidad y a la Unidad en la Diversidad.


Resignificación del concepto de política.

A pesar de que la conciencia sigue evolucionando y los paradigmas científicos cambiando, mayoritariamente el discurso político sigue argumentándose desde un pensamiento que reduce a la vida a una lucha y a cada logro como si se tratara del resultado de una batalla.

Considero oportuno capitalizar los aciertos y errores de la Conciencia de sí y de la visión Newtoniana-Cartesiana, para intentar trascenderla y actualizar la acción política tomando como parámetro lo antes descrito respecto de la Conciencia de parte y de los nuevos paradigmas.
Seguidamente presento una primera hipótesis, a modo de ensayo, en la cual resignificó el
concepto de política como el arte de:

a) Complementar diferentes posibilidades (realidades) de la sociedad.

b) Descubrir creativamente las nuevas posibilidades (realidades) emergentes del encuentro complementario entre diferentes manifestaciones.

Ampliemos cada uno de estos puntos:

a) Complementar diferentes posibilidades (realidades) de la sociedad es aplicar a nuestra humana organización aquello que en la naturaleza es ley: la conservación de la unidad funcional a través de una integración que coordina en una unidad más elevada actividades cada vez más numerosas y complejas. Emprender la política de este modo, requiere saber distinguir simultáneamente lo diferente y lo común entre la pluralidad de individuos y grupos. Es la diversidad la que posibilita a la sociedad expresar su propio potencial subyacente. Es por esto que la existencia de cada parte es igual de legitima e igual de necesario el poder de todas ellas.

La tarea de complementar es la oportunidad para que cada parte (en tanto expresión de la misma Unidad) pueda celebrar su diversidad, y para que descubra la comunidad creativa existente en la unidad de las diferencias. Esto sería como letras que, habiéndose reconocido como partes de un mismo alfabeto y respetándose en sus diferencias, pudieron re-unirse formando una palabra nueva. En este caso el otro diferente deja de ser un oponente contra el cual solo se puede ganar o perder (actitud típica de la Conciencia de sí) y pasa ser un otro diferente imprescindible para el diálogo, un compañero igualitario integrante del mismo equipo en la exploración de nuevas posibilidades.

La acción de complementar no requiere el construir redes entre diferentes partes; porque esta acción, tan en boga últimamente, sigue suponiendo la existencia de partes separadas y aisladas a las que hay que unir. Lo que hace falta, es darse cuenta que las redes que mantienen ligadas a las partes ya están presentes e implicadas en la Unidad subyacente, solo resta ser concientes de ese enlace y saber como desplegar socialmente su potencial. Es como si las letras ya estaban formando una palabra, solo que por carecerse de la Conciencia de parte, nadie sabia como leerla.


b) Descubrir creativamente las nuevas posibilidades (realidades) emergentes del encuentro complementario entre diferentes manifestaciones, significa estar abierto a lo nuevo de cada momento.

Cuando accede a la conciencia la complementariedad entre partes, siempre emerge algo nuevo. Es como cuando se contempla alguna imagen en 3 D, que de repente desde donde parecía que sólo había un desorden inarticulado, aparece un orden dando forma a una nueva figura.

Lo que emerge de la complementariedad solidaria siempre es una creación original imposible de ser predecida; tan imposible, como supongo que habría sido el descubrir las características del agua antes que se produjera el primer encuentro creador entre la molécula de oxigeno y las de hidrogeno.

Desde lo emergente de la complementariedad solidaria, es que cobra un sentido más amplio y trascendente el poder y la función de cada una de las diferentes partes. A su ves, dado que la vida se auto-eco-organiza en formas de holones, es que se necesita de una permanente receptividad hacia lo nuevo, porque seguramente la unidad que nace hoy en el encuentro complementario, mañana será parte de alguna nueva unidad más amplia y trascendente.


Propuestas.

Para que el desarrollo conceptual aquí presentado genere una consecuencia aplicable desde la cual teoría y práctica se retroalimenten, es que propongo sintéticamente los siguientes emprendimientos:

Actualización transdisciplinaria de la política.

Se trata de convocar a personas de diferentes disciplinas con el objetivo de resignificar desde la Conciencia de parte a la política. Pero para que sea realmente una transdisciplina trascendental y comprehensiva, tendrá que ser capaz de abarcar e integrar tres perspectivas: 1) La del espacio, del tiempo y de la materia objetiva; 2) La de las ideas, las imágenes, la lógica y los conceptos; y 3) Las transpersonales.

Cada una de las perspectivas enunciadas tienen sus propios objetos de conocimiento (empírico, mental y trascendental) y sus propios dominios de validez y utilidad.

Mejor podrá aprovecharse lo emergente de la integración de estas tres realidades, si no se incurre en la falacia de explicar una categoría con la perspectiva equivocada.


Investigación de nuevas prácticas políticas coherentes con la Conciencia de parte.

Esta tarea comprende la re-visión de acciones políticas (procedentes de distintas culturas y épocas) en las que se pueda vislumbrar presencia de la Conciencia de parte; el aprender de ellas, puede ser una fuente inspiradora de nuevas hipótesis para la acción política presente y futura.


Creación de metodologías sensibles, eficaces y consensuadas para la identificación de predominios de Conciencia de sí y de Conciencia de parte en las organizaciones.


Dado el momento de transición que estamos haciendo entre ambos niveles de conciencia, hace que en las organizaciones estas dos visiones coexistan en el presente. El saber identificar la presencia de cada uno de ellas, puede ser una herramienta de análisis útil para evaluar el tipo de relaciones que entablan sus integrantes.


Facilitación para la resolución de conflictos motivados por la lucha entre partes.


Cuando los conflictos (personales, familiares, grupales y sociales) tienen su origen en las limitaciones de la Conciencia de sí, puede agravárselos el intentar tratarlos con métodos procedentes del mismo nivel de conciencia que los creo. En cambio, puede resolvérselos utilizando herramientas procedentes de la Conciencia de parte.


Educación para la complementación solidaria (Destinada a personas responsables de grupos humanos en Empresas, ONGs e Instituciones Gubernamentales).


Es una tarea destinada a la promoción de la Conciencia de parte y a la enseñanza de recursos para lograr la complementariedad solidaria en las organizaciones.


Semilleros de creatividad política.

Hay quienes actualmente tienen sus vidas preponderantemente centradas en la Conciencia de parte (Por ejemplo esto se evidencia en la sensibilidad que las nuevas generaciones tienen hacia la ecología). Estas personas podrían desplegar y socializar su innata capacidad en espacios ideados especialmente para la creación de una política mas integradora y trascendente.


Conclusión.

Mi convicción de que aprender a resolver problemas es más útil que el intentar vencerlos, hace que durante esta presentación haya esbozado algunas consideraciones para hacer un aporte a la creación de una política que haga a favor de..., sin necesidad de luchar en contra de nadie.

Deseo que la política sea mucho más que una mera forma de hacer, que también sea una manera de comprehender sin dualismos a las partes y al Todo, que sea un medio para re-ligar lo Universal con lo particular y lo particular con lo Universal.

Creo que, seamos o no concientes, en tanto especie estamos evolucionando en esa dirección. Pero si fuéramos más concientes, podríamos ser más capaces de asumir y corregir oportunamente los errores inherentes a este aprendizaje; así evitaríamos mucho sufrimiento. A demás que, resultarían más bellos los sucesivos paisajes de nuestra humana evolución.




Juan Antonio Currado


Bibliografía
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