Premio Nobel de la Paz 2006: El "banquero de los pobres"



"En 1983 creé el Grameen Bank y empezamos a dar microcréditos a un 1% de interés. Y el sistema funciona, es rentable, porque entre los pobres apenas hay morosos...

Además, hacemos campaña para que escolaricen a sus hijos: así cortamos uno de los eslabones de la pobreza en la siguiente generación."

Muhammad Yunus





Esta es una buena noticia. En un mundo que está padeciendo los costos de un modelo de acumulación que expulsa a la gente y genera océanos de excluidos, el ingenio creado por Muhammad Yunus muestra que hay alternativas. El discurso único que sostiene que en algún tiempo lejano el esquema actual derramará hacia abajo, traduce como irracional, populista o no moderna cualquier opción que acepte la posibilidad de incluir en lugar de excluir a lo pobres. Este oportuno Nobel de la Paz tiene la virtud de iluminar un camino diferente, y extender esa luz para exhibir los éxitos que se pueden conquistar ignorando el mensaje dogmático de la concentración que ha marcado para males al mundo las últimas tres décadas. Bienvenido entonces este premio que promete abrir un poco más la mente y las actitudes para amainar tanto desastre.



La receta simple de Yunus

Muhammad Yunus nació en Bangladesh hace 66 años y en realidad, hace tiempo figuraba en la lista de los potenciales ganadores del Nobel...de Economía, no de la Paz. La ambiciosa meta de este banquero no es otra que vencer a la pobreza en el mundo. "Un día —dijo Yunus hace tiempo— nuestros nietos irán a los museos para ver lo que era la pobreza".

Su receta es tan simple como seductora: el ex profesor y su Grameen Bank otorgan microcréditos a los necesitados, casi todo mujeres. El banco no pide garantías, algo imposible en las entidades habituales, y los intereses son muy inferiores a los de los usureros a los que los pobres tenían que dirigirse antes. "La pobreza cubre a las personas con una gruesa costra y hace parecer a los pobres tontos y sin iniciativa", aseguró Yunus. "Sin embargo, cuando se les da crédito, entonces despiertan lentamente a la vida".

Yunus nació en 1940 en Chittagong, el centro comercial de Bangladesh, como hijo de un orfebre. El padre proporcionó a su hijo una buena formación, pero fue su madre la que influyó en él.

"Mi madre ayudaba a todos los pobres que tocaban a nuestra puerta", relató Yunus, que recibió una beca Fulbright en EE.UU. y tras finalizar sus estudios se convirtió a los 33 años en profesor de Economía en la universidad de Chittagong.

Sin embargo, Yunus no pudo cerrar los ojos ante la cada vez mayor pobreza en su país, que había adquirido recientemente la independencia de Pakistán. "Mientras había gente en la calle muriendo de hambre, yo enseñaba elegantes teorías económicas", contó en una entrevista hace algunos años. "Empecé a odiarme por la arrogancia de fingir que tenía respuestas. Nosotros, los profesores de universidad, éramos todos tan inteligentes, pero no sabíamos absolutamente nada sobre la pobreza a nuestro alrededor".

Yunus decidió entonces que los pobres serían sus profesores. A mediados de los '70, el ex profesor viajó con estudiantes varias veces a una aldea pobre donde los intereses usureros de prestamistas privados impedían progresar a los pobres. "Su pobreza no era ningún problema personal de vagancia o falta de inteligencia, sino algo estructural: falta de capital. El sistema existente garantizaba que los pobres no pudieran ahorrar un solo centavo ni invertir en la mejora de sus vidas", explicó. Allí nació la idea de su banco con microcréditos a condiciones justas. Al principio se rieron de su novedoso concepto. Los banqueros no consideraban a los pobres dignos de crédito. Yunus les respondió: "¿Cómo pueden saber que los pobres no son dignos de crédito si nunca lo han intentado? Quizás son los bancos los que no son dignos de las personas".

En 1983, su "Banco de la Aldea" recibió la licencia y hasta mitad del año pasado el Grameen Bank había prestado alrededor de 5.000 millones de dólares a los pobres. Las burlas se acallaron hace tiempo: el 99% de los créditos se devuelven.

El concepto de Yunus encontró imitadores en más de 60 países en vías de desarrollo. "Invito a todo el mundo a que me robe la idea", dijo el banquero en una entrevista. "Es una fantástica idea. Todos deberían hacerlo. Sólo me quejo de que todavía no haya mucha más gente que tome la idea y la aplique".




Una idea llevada a la práctica

El concepto del microcrédito nació de una idea del economista Muhammad Yunus, quien comenzó su lucha contra la pobreza en 1974 durante la terrible hambruna que asoló su país, Bangladesh.

Yunus descubrió que cada pequeño préstamo podía producir un cambio sustancial en personas de escasos recursos. El primer préstamo que dio fueron 27 dólares de su propio bolsillo para una mujer que hacía muebles de bambú, de cuya venta los beneficios repercutieron en ella y en su familia.

Sobre esta base fundó en 1976 el Banco Grameen (que significa banco rural). Para acceder al crédito la gente debe formar grupos de cinco personas interesadas en recibir un préstamo. El requisito es que si uno de ellos no paga, el grupo entero pierde la posibilidad de nuevos créditos. Esto genera en el grupo un gran sentido de responsabilidad y solidaridad. El resultado ha sido que el índice de devolucón supera el 92% y un banco económicamente viable.


Al recibir la noticia del Premio Nobel de la Paz , el conocido "banquero de los pobres" anunció: "Donaré todo mi dinero a empresas de exclusivo interés social... Creo firmemente que podemos crear un mundo sin pobreza, si creemos en ello de manera colectiva. Una vez que el pobre pueda liberar su energía y creatividad, la pobreza desaparecerá rápidamente. Juntemos nuestras manos para dar a cada ser humano una oportunidad justa para liberar su energía y creatividad."




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