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11 jun 2013

El deseo siempre esta.


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Es inteligente tomarse un tiempo en el resguardo, hasta encubar lo necesario para que la gravedad no nos

golpee. Aunque es dejándonos guiar por nuestro deseo… como evitamos quedar aletargados en la apatía de lo seguro y logramos que nuestra vida se eleve. 

Hay veces en las que se va deseando cada vez un poco menos, hasta que pasado un tiempo se cree que el deseo ha muerto. Pero el deseo no muere.

El cuerpo anestesia su dolor hasta logra curarlo, pero no por esto desiste ni olvida el resolver las causas de su padecer. Cuando no se sabe alcanzar lo deseado, emulando al organismo, se silencia al deseo para evitar así la frustración. Pero el no escucharlo hace que se valla olvidando su voz y el deseo deja de sernos el aliado proveedor de fuerza y de sentido a nuestra existencia. En la medida que se pierde el “para que” de la vida se va frenando el andar, la apatía nubla la visión y se cree que el deseo ya no esta. Es cuando falta el aliento, a pesar de respirar.

19 abr 2013

Dejar morir unas cosas... para que nazcan otras.



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dejar de lado

Para que nazcan algunas cosas, a veces... hay que dejar morir otras.

Nacimientos y muertes constituyen el ciclo de la vida; las personas y las sociedades no estamos exentos y la naturaleza mucho sabe de esto. 
Lo que alguna vez fue útil para lograr un propósito, puede dejar de ser útil e inclusive convertirse en un obstáculo para una nueva etapa. Por ejemplo: una muleta puede ser de gran ayuda hasta tanto se cure la quebradura de un hueso; pero en la medida que vaya curándose, esa misma muleta que tanto sirvió, se convertirá en obstáculo.

Algo muere naturalmente cuando ya hizo lo que tenía que hacer, cuando ya cumplió su función. Por esto es que hay que dejar que muera y no matarlo.

Cuando hay algo que no queremos es porque en algún lugar de nuestro interior ya sabemos que deseamos otra cosa que es superadora de lo anterior, hay entonces necesidad de cambio. 
En ocasiones algunos cambios devienen fácilmente, pero hay otros en los que la presencia de lo anterior se convierte en obstáculo. Para que nazca lo que ahora deseamos no hace falta matar lo que aún vive como necesidad de la etapa anterior. 

Todo lo que esta vivo cumple alguna función en la vida, algo tenemos que aprender a través de su presencia; cuando lo hayamos aprendido totalmente… cuando cerremos ese ciclo… simplemente dejará de sernos necesaria su existencia e irá quedando de lado. 

Cuando fuimos niños dejamos a un costado algunos viejos juguetes y otros nuevos, acordes a nuestro nuevo momento evolutivo, llamaron más la atención. Podemos recordar con alegría y hasta con amor aquellos primeros juguetes, pero sería estancarnos el empecinarnos en jugar hoy con la misma emoción de entonces. De manera similar podemos incluir como parte necesaria de nuestra historia lo que ya no nos sirve, podemos trascenderlo… dejándolo que naturalmente muera… para ocuparnos del nacimiento de lo nuevo. 

Juan Antonio Currado