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15 may 2013

Vivir enteros.


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sincronicidad juan antonio currado


Materia y energía son dos polos de la misma esencia, de una única “sustancia” universal. Hace décadas la ciencia ya demostró que las moléculas que componen la materia están en constante vibración; en el nivel de las partículas elementales todo es energía y lo manifestado se nos presenta como materia o como  energía según sea el método con el cual se lo observa. Nosotros, nuestro cuerpo, no son ajenos a esto.

Somos materia al igual que también somos energía reunida alrededor de siete chakras (hay miles de libros escritos sobre esto por lo cual aquí, en la imagen, sólo hago una simplificada descripción de cada uno de ellos).
Mientras más se eleve la energía del cuerpo físico a través de los chakras, más elevada será la consciencia. Cuanto más vivamos desde los siete chakras, al mismo tiempo y en armonía, más plena será la experiencia.
Cada una de las diferentes energías concentradas en cada chakra son igual de necesarias y valiosas. No hay nada “malo” en ninguna de ellas.
No se requiere desconectarse del chakra “inferior” para elevar la energía de la vida hasta el “superior”. Elevar la energía por ejemplo al chakra 4, o inclusive hasta el 7, no necesita de la desconexión del 1 o el 2.

Además de ser innecesario desconectarse de unas cualidades de energías para sintonizar con  otras… el hacerlo es perjudicial. Cuando, por desatención o por desconocimiento, nuestra vida esta preponderantemente enfocada en una de ellas y se desconecta de las otras… entonces no somos enteros.

27 dic 2009

Leonardo Da Vinci quería aprender de la naturaleza. Entrevista a F. Capra.



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entrevista capra da vinci

Frijof Capra (Viena, 1939) tiene una sensibilidad especial para percibir resonancias en ámbitos aparentemente dispares, como su mentor Gregory Bateson, que buscaba patterns (patrones, pautas, ritmos) comunes a las cosas (“¿Cuál es el pattern que conecta al cangrejo con la langosta, a la orquídea con la prímula y a todos ellos conmigo?”). Investigador en física teórica en el Berkeley de finales de los sesenta, Capra vio que la realidad profundamente dinámica e interdependiente que revela la física resuena con el núcleo clásico de las filosofías orientales. De ahí surgió su primer libro, El tao de la física (1975), cuyas intuiciones básicas siguen siendo reveladoras pese a que la física, como toda ciencia, no deja de evolucionar.

Capra tiene una insólita capacidad para abrir nuevos horizontes y para sintetizar y divulgar sin caer en excesivas simplificaciones. Es criticado por quienes no comparten su audacia interdisciplinar, pero en esa audacia está en buena compañía —Leonardo, por ejemplo.

¿Qué despertó su interés en la ciencia de Leonardo?

La obra científica de Leonardo me ha fascinado desde principios de los años 70, cuando trabajaba en El Tao de la física. Ya en aquella época me impresionó la descripción que hace Leonardo de su enfoque empírico, su “manifiesto científico”, que he puesto como epígrafe de The Science of Leonardo.

¿Podemos decir que Leonardo es el primer científico moderno?

Sin duda. Su enfoque del conocimiento implica la observación sistemática de la naturaleza, el razonamiento, la construcción de modelos teóricos y, a menudo, las generalizaciones matemáticas —es decir, las características principales de lo que hoy llamamos método científico. El único aspecto en el que Leonardo no puede considerarse un científico moderno es que no compartió sus descubrimientos. A diferencia de nosotros, no veía la ciencia como un empresa colectiva.

Su enfoque tiene también mucho de holístico y transmoderno.